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Archivo mensual: julio 2013

Las medidas de los manteles

Todas las cosas tienen su “aquel”, y hasta algo tan elemental como las medidas que ha de tener un mantel requiere su atención y tiene sus truquillos. Normalmente, cuando vamos a comprar un mantel lo primero que nos van a preguntar es qué medida tiene la mesa, y qué uso le queremos dar (para diario, para comidas con invitados de más o menos compromiso…) En función de ello nos aconsejarán un tipo de mantel u otro, respetando también nuestros gustos personales y adaptándose a nuestro bolsillo. Pero lo más común es que el mantel caiga por lo menos un tercio de la altura de la mesa. Es decir, que para saber la medida que ha de tener el mantel mediremos su superficie y la altura. Por ejemplo, si la mesa mide 200 x 90 cm. y tiene una altura de 90 cm., añadiremos los dos tercios de ésta (60 cm.) y nos saldrá que el mantel tendrá que medir como mínimo 260 x 150 cm. para asegurarnos de que caiga por cada lado un trozo suficiente de tela. Si la mesa es redonda, añadiremos al diámetro los dos tercios de la altura. Por ejemplo, si mide 200 cm. de diámetro y 90 de altura, el mantel tendrá que ser por lo menos de 260 cm. de diámetro.

Esto es lo más habitual, pero también podemos optar porque el mantel sea más largo e incluso llegue hasta el suelo si queremos dar un toque más elegante, más propio de celebraciones.

Otra opción que hoy en día está muy de moda son los caminos de mesa, sobre todo en mesas rectangulares, que permiten un uso compartido de dos en dos comensales. Tomaremos como referencia las medidas de los manteles tradicionales.

Una tercera opción más informal y también bastante decorativa son los manteles individuales que, obviamente, no necesitan respetar estas medidas y que nos pueden servir cuando no disponemos de manteles para todas las ocasiones y son aptos para todos los tipos de mesa.

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Camino de mesa sobre mantel.

Camino de mesa sobre mantel.

La limpieza del papel pintado

En los último años la utilización del papel pintado en la decoración de nuestras casas ha evolucionado de una manera intensa, de tal modo que hoy en día el mercado nos ofrece multitud de posibilidades, tanto en tejidos como en estilos y formas: vinílicos, papel japonés, falsos lisos, rayas, estampados florales, estampados flocados… en fin, concepciones que van de lo más sencillo hasta lo más sofisticado, como la inclusión de pedrería y cristales swaroski, que han conseguido penetrar en cualquier objeto de uso cotidiano.

¿Cómo mantendremos limpio el papel pintado de nuestras paredes?

Para quitar el polvo, haremos lo que toda la vida se ha hecho: pasar el plumero o un trapo limpio atado a la escoba, con lo cual accederemos a las zonas más altas de la estancia. Si la pared sin embargo ha acumulado ya mucho polvo, utilizaremos un paño ligeramente húmedo o una esponja natural apenas humedecida en agua templada con una pequeña cantidad de detergente líquido. Lo pasaremos por el papel, frotando con suavidad, pues hay que evitar a toda costa que se humedezca. A continuación secaremos el papel, que quedará como nuevo.

¿Cómo quitaremos las manchas?

Existe un truco muy sencillo: cubrir la mancha con un papel secante, pasar la plancha sobre él, y retirarlo.

Sin embargo, antes de nada, es muy conveniente asegurarse de que con el calor no vamos a estropear el papel (sobre todo si es de tipo flocado). Tendremos que haber sido previsores y guardar, para este tipo de pruebas, un trocito sin empapelar. Trocito que incluso nos puede servir para reparar algún “accidente”.

La tecnología en el verano

O como crear un microclima en tu cama

Ahora que sí nos ha llegado el verano y con él como compañero de noche el calor… conciliar el sueño se hace más complicado.

Enseguida pensamos en cambiar nuestras sábanas y buscarlas del tejido más ligero posible. Pero también podemos aumentar nuestro bienestar al dormir utilizando un un protector de colchón y funda de almohada adecuados.

Aquí es donde entra la tecnología, con la incorporación al mercado de los tejidos termorreguladores, con los que se evita la incomodidad de las noches de sudor. Estos tejidos crean en nuestra cama un “microclima” constante que amortigua los cambios bruscos de temperatura.

Colchón protegido con tejido termorregulador

Colchón protegido con tejido termorregulador

Ello se explica porque los tejidos termorreguladores son, gracias a su estructura, permeables al aire y a la humedad. Suelen tener internamente una composición trenzada en 3D ligero, con lo que se crea una cámara de aire (90%) en la que puede moverse libremente, gracias a lo cual se mantiene la temperatura constante y se elimina la humedad.  Así, el sudor es rápidamente transportado a la capa absorbente, mientras que la capa superior sigue estando seca. Incluso si somos dos personas con temperatura corporal muy diferente, su uso es totalmente recomendable para mejorar nuestro descanso.

Así es como consiguen el microclima… Solo te queda probarlos…